Cómo superar el bloqueo del escritor

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Si eres escritor o aspiras a serlo seguro que tienes un miedo atávico, casi irracional a una sola cosa: la página en blanco. No creo que haya ningún contador de historias que disfrute de sentarse a escribir y sentir que está falto de ideas, que su manantial creativo está más seco que la mojama.

Porque tú normalmente tienes buenas ideas: en el supermercado, en la oficina, en la cola del banco… Pero luego es sentarte frente al ordenador y parece que todo se ha borrado. De repente, no se te ocurre nada.

En este post te voy a dar algunos trucos que a mí me funcionan para evitar el temido “bloqueo del escritor” o “síndrome de la página en blanco“.

Lleva un cuaderno de notas

guarda tus ideas de escritor

Un clásico, pero que funciona. Yo tengo en casi todos mis bolsos un pequeño cuaderno de notas que un día me sirve para apuntar una idea genial y otro para apuntar la lista de la compra. El caso es que no se te olviden las cosas. Porque ¿cuantas veces has tenido una idea, has pensado “no se me va a olvidar ni de coña” y a los cinco minutos ya no sabías lo que era? Muchas. Como a todos/as.

Yo tengo uno incluso en mi mesilla de noche, porque han sido más de una y más de dos veces en las que, justo antes de quedarme dormida, se me ocurre una idea genial. O no. Igual después, a la luz del día no es tan buena. Pero yo la escribo. Por si acaso.

Si estás metida en la cama medio dormida no te vas a levantar para ponerte a escribir (a todos nos da pereza), pero un cuaderno en el cajón de la mesita te permite escribir una frase breve de la idea y ya pensarás en ella a la mañana siguiente.

No hace falta que sea un cuaderno grande ni que escribas una página entera. Una o dos frases harán que tu idea se fije en el cerebro y ya no se te escape. En mi caso, muchas veces ni siquiera tengo que consultar el cuaderno de nuevo, hay algo en el hecho de escribirlas que hace que las ideas se asienten mejor en mi cerebro.

Si a Dalí le funcionaba, a tí también.

Ten una carpeta de “Proyectos para empezar”

En mi caso la carpeta se llama así: “Para empezar”. Ahí voy anotando ideas, párrafos, descripciones de personajes que se me ocurren mientras escribo otras cosas y pienso “aquí hay una historia”. Pues, al igual que hago con el cuaderno del punto anterior, me la apunto (aquí ya con un poco más de detalle) y la dejo guardada en el ordenador.

Muchas de estas ideas no llegarán a nada pero, con que de una salga una buena idea ya te merece la pena. Por ejemplo, mi última historia “Amor y joyas” salió de esa carpeta. En su día escribí un esbozo de la historia y lo dejé ahí guardado. Durante meses.

De repente, un día, cuando acababa de publicar “Manual para conquistar a un hombre (o no)” y estaba a la búsqueda de una nueva historia, no se me ocurría nada. Cero patatero. Así que eché un vistazo a la carpeta “Para empezar” y allí estaba. Entre decenas de documentos de pura morralla. Un documento que se llamaba “orfebre” y que sería el germen de lo que luego fue la novela.

Bloqueo del escritor superado.

No dejes de escribir

Consejos para superar síndrome página en blanco escritor

No lo hagas, en serio. Tú escribe, escribe lo que sea, escribe aunque sea malo. No lo dejes porque, al menos en mi caso, eso significa cavar mi propia tumba.

Repito que hablo solo de lo que me funciona a mí. En mi caso, cuanto más escribo más ideas tengo. Es dejarlo unos días porque no me apetece o no tengo tiempo o no encuentro las palabras correctas y las ideas desaparecen, se mueren.

Tarde en escribir mi primer libro “Censurados” más de tres años porque empezaba, lo dejaba, volvía… Había semanas o incluso meses en los que no escribía una línea. Fue a raíz de decidir que era esto lo que quería hacer, de ponerme en a escribir todos los días, aunque fuera poco, que las ideas, las historias empezaron a brotar imparables.

A día de hoy, en general, se me ocurren un montón de ideas cuando estoy escribiendo porque mi cerebro está en “modo creativo” y cualquier estímulo lo convierte en una historia: un chico en el metro, una fiesta de cumpleaños, una discusión que veo en la televisión…

¿Hay días o semanas en los que no se me ocurre nada? ¿O al menos nada que me guste? Claro que sí. Por supuesto. Pero son los menos. Y como generalmente me paso el día acumulando ideas en cuadernos y carpetas del ordenador (guiño, guiño) si no se me ocurre nada rebusco ahí y algo sale. Seguro.

No soy más creativa que nadie, simplemente entreno mi creatividad como si fuese un músculo todos los días.

¡Que la inspiración os pille trabajando amigos!

Yo vuelvo en breve con más post sobre escritura, ficción gay, libros y todos esos temas que nos gusta tratar en este rinconcito de internet. Si quieres proponer un tema, deja un comentario.

¡Nos leemos!

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